IMAP significa Internet Message Access Protocol. Es un protocolo utilizado para consultar y administrar el correo electrónico manteniendo los mensajes almacenados en el servidor.
A diferencia de POP3, IMAP está pensado para trabajar con la misma cuenta desde varios dispositivos. Los cambios realizados en uno de ellos —por ejemplo, leer, mover o eliminar un mensaje— se sincronizan con el servidor y pueden reflejarse en los demás.
¿Cuándo conviene utilizar IMAP?
IMAP suele ser la opción recomendada si revisás el correo desde una computadora, un teléfono y webmail, o si querés conservar en el servidor las mismas carpetas y mensajes.
Datos habituales para configurar IMAP
- Usuario: normalmente la dirección de correo completa.
- Contraseña: la clave de la cuenta de correo.
- Servidor entrante: el hostname indicado por tu proveedor.
- Puerto IMAP con SSL/TLS: 993.
- Servidor SMTP: el servidor de salida indicado por tu proveedor.
- SMTP: normalmente 465 con SSL/TLS o 587 con STARTTLS, según la configuración del servidor.
IMAP y el espacio de la cuenta
Como los mensajes permanecen en el servidor, ocupan espacio dentro de la cuota de la casilla. Conviene revisar periódicamente mensajes antiguos, carpetas de enviados, spam y papelera.
IMAP no es un sistema de backup
La sincronización también replica eliminaciones. Si borrás un mensaje y el cambio se sincroniza, puede desaparecer de todos tus dispositivos. Por eso, para información importante conviene contar con una política de copias de seguridad independiente.
¿IMAP o POP3?
Elegí IMAP si necesitás sincronización entre varios equipos. POP3 puede ser útil en situaciones específicas donde se desea descargar el correo a un único dispositivo, pero para el uso actual en múltiples equipos IMAP suele resultar más práctico.