Compartir archivos grandes por FTP o SFTP puede ser más práctico que enviarlos como adjuntos de correo, especialmente cuando el tamaño supera los límites del servidor remitente o del destinatario.
Por qué evitar adjuntos demasiado grandes
Los servidores de correo suelen imponer límites al tamaño total de cada mensaje. Además, los adjuntos aumentan de tamaño al codificarse para el transporte y un envío interrumpido puede necesitar comenzar nuevamente.
Subir el archivo al hosting
- Conectate mediante FTP, FTPS o preferentemente SFTP si el servicio lo permite.
- Creá una carpeta específica para el archivo.
- Subilo y verificá que la transferencia se complete correctamente.
- Compartí con el destinatario una URL o método de acceso apropiado.
No publiques información sensible sin protección
Si el archivo contiene datos privados, no lo dejes accesible mediante una URL pública fácil de adivinar. Utilizá una carpeta protegida, autenticación o un sistema de intercambio diseñado para archivos confidenciales.
FTP frente a SFTP
FTP tradicional no cifra las credenciales ni el contenido. Cuando dispongas de acceso SSH, SFTP es preferible porque la conexión está cifrada. Otra alternativa es FTPS cuando el servidor lo ofrece.
Eliminá los archivos cuando ya no sean necesarios
Los archivos compartidos consumen espacio de la cuenta y pueden permanecer accesibles durante mucho tiempo si se olvidan. Definí una fecha de eliminación y borrá las copias temporales una vez finalizado el intercambio.
Alternativas
Para archivos muy grandes o para colaboración frecuente también puede resultar más conveniente un servicio de almacenamiento y compartición específicamente diseñado para esa finalidad.